La sal; un ingrediente básico en la cocina

Ya hemos hablado de cómo las especias y las hierbas las podemos utilizar en la cocina como un gran condimento que nos ayuda a potenciar los sabores de nuestros platillos.

En esta ocasión te quiero platicar de un ingrediente básico en la cocina, la sal:


El sentido del gusto se encuentra principalmente en la lengua, aunque también está en gran parte del paladar y la garganta. El sabor salado forma parte de una de las cuatro regiones básicas del sentido del gusto, sin sal los alimentos suelen tener un sabor insípido. La sal aporta al organismo nutrientes esenciales, como el sodio, el magnesio o el yodo, que ayudan a regular la actividad nerviosa y muscular del cuerpo. Se recomienda consumirla con moderación, la Organización Mundial de la Salud recomienda consumir un máximo de 5 gramos al día. En pocas cantidades, la sal, proporciona una especial intensidad tanto en preparaciones dulces como saladas.



Si te das una vuelta por el supermercado seguramente encontrarás diferentes tipos de sal, cada una con características especiales, te presento algunos ejemplos:


Sal marina: Se obtiene por evaporación del agua de mar y no pasa por ningún tipo de refinado. Por este motivo, su tamaño es mayor (sal gruesa). Es ideal para preparar pescados y carnes, así como todo tipo de productos a la parrilla o a la plancha. También encontramos una versión fina que se utiliza como sal de mesa.


Sal koshe:. Sal de grano grueso que no contiene aditivos y es la mitad de salada que la sal de mesa. Puedes cocinar con este tipo de sal o te recomiendo espolvorearla sobre ensaladas y panes antes de hornear.


La flor de sal rosa del Himalaya: Es muy popular por las increíbles propiedades que posee, tiene su origen en Pakistán, y está compuesta por minerales importantes como el potasio, el magnesio, el calcio, el hierro, el manganeso, el flúor, el yodo, el zinc, el óxido de sulfuro y el cromo. Se considera una alternativa más saludable que la sal de mesa o sal común. Se trata de una sal fósil, es decir, procede de una roca. Se recoge en los estratos ecológicos sedimentarios, que son restos de un océano de hace 200 millones de años. Es una sal de gran pureza con un característico color rosa, debido a su contenido en hierro. Su sabor es ligeramente más amargo y es perfecta para sazonar ensaladas y pescados.


Sal ahumada: Es un tipo de sal que se ha sometido a un proceso de ahumado, lo que le otorga un característico sabor que la hace ideal para marinar o ahumar pescados. Tiene un sabor bastante intenso y un color más oscuro.


Sal negra: Es una sal que se mezcla con carbón vegetal activo, lo que le confiere ese color negro. Su sabor es más intenso y, por su peculiar color, se utiliza como elemento decorativo en muchos platos.


La flor de sal: Es extraída de la superficie de las salinas marinas, donde se está produciendo la evaporación. Se caracteriza por ser el tipo de sal consumible con menor contenido de cloruro sódico, y es realmente apreciada en la culinaria. Es muy utilizada en otros países, como Francia, sobre todo la que proviene de las famosas salinas de Guérande.



Estos son algunos de los tipos de sal que podemos encontrar en el mercado, elige la que más te guste.


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