“Los postres son el cuento de hadas de la cocina, un final feliz luego de la cena” — Terri Guillemet


 



El postre es un alimento que disfrutamos después de una buena comida; además de darnos ese momento de confort nos anima a seguir en la mesa y disfrutar del momento y de la buena compañía. La palabra postre viene del latín “posterum”, que significa, después o posterior, normalmente es un alimento dulce que se sirve al final de cada comida, pero no es una regla inquebrantable. El postre es el broche de oro para cerrar una buena comida.



¿Cuál es el origen del postre?


Fueron los romanos quienes dejaron como costumbre el “secundae mesae”.

La tradición más antigua de tomar postre proviene de la antigua Roma, donde se realizaban grandes festines compuestos por innumerables platillos. Al parecer durante estas copiosas comidas era habitual comer algo dulce cuando se cambiaba de un plato salado al siguiente. Estos alimentos dulces que servían de puente entre los diferentes platillos se componían de frutas y panes con levadura y miel (antecedente del pannetone italiano). Fueron los romanos quienes dejaron como costumbre el “secundae mesae”, para nosotros el postre.



El postre más antiguo...


Más que un postre se utilizaba como fuente de energía para los atletas

Mucho antes del imperio romano los egipcios elaboraban un “tipo pastel” con pan antiguo, elaborado a mano con harina y agua, endulzado con miel y en ocasiones añadían nueces y frutas secas. Más tarde los griegos harían su propia versión con queso, lo que más tarde será “cheesecake”. En la antigua Grecia, según la historia, los atletas de los primeros Juegos Olímpicos habrían sido los afortunados en probar este pastel de queso, que más que un postre, se consideraba como una fuente de energía para los atletas.


Sin embargo, la primera receta del pastel de queso se atribuye al escritor Ateneo en el año 230 d.C ; para elaborarlo simplemente se trituraba el queso, se mezclaba con miel y harina y se calentaba toda la masa para después dejar enfriar.

Durante la época del Imperio Romano, la receta del cheesecake fue considerada “motín de guerra” tras la conquista de Grecia. Los romanos incluyeron huevo y un toque de horno a la receta; y lo nombraron al postre libuma, y sólo se servía en ocasiones especiales.


Con la extensión del Imperio Romano, el cheesecake llegó al resto de de Europa, en donde cada uno fue modificando la receta original según sus gustos y tradiciones culinarias.


Fue hasta el siglo XVIII que el cheesecake comenzó a parecerse al que conocemos hoy en día. La adición del queso crema a la receta llegó hasta 1872 cuando un fabricante quesero de Nueva York trataba de reproducir una variedad de queso francés, por casualidad obtuvo un queso suave y cremoso. El cheesecake es desde principios del siglo XX un icono dulce para los neoyorquinos


En otros lugares del mundo también elabora su propia versión de cheesecake, en Italia se prepara con queso mascarpone, ricotta y miel; los alemanes añaden queso cottage; en Polonia tiene su propia versión llamada sernik, en Japón añaden claras de huevo y almidón de maíz.


 

Los postres además de ser deliciosos contribuyen a reunirnos con nuestros amigos, familiares con el pretexto de compartir un helado, un pedazo de pastel. una taza de café con galletas. Son en estos momentos en los que todos abren su corazón y entre risas y pláticas, disfrutan de su postre, ¿quién se puede resistir a una buena rebanada de cheesecake?





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