Más sabor y mejor sabor en tu cocina

¿Te ha pasado que preparas una pechuga de pollo o pescado a la plancha y te deja la sensación de una comida aburrida e insípida? Las especias llenan de aroma y sabor nuestros alimentos. Pueden convertir en un plato maravilloso hasta la más insípida de las carnes o verduras.

Se estima que ya en el año 3500 A. C. los antiguos egipcios utilizaban las especias para condimentar sus alimentos, elaborar cosméticos e incorporarlas en lociones para embalsamar a sus muertos. Además, fueron pieza clave del comercio entre Oriente y Occidente contribuyeron al intercambio cultural en todos los ámbitos porque junto a las aplicaciones culinarias también se exportaron e importaron propiedades terapéuticas de las mismas.




¿Qué son las especias?

Dentro de lo que consideramos especias también se incluyen las hierbas aromáticas. Como tal se consideran algunos frutos (chile, pimienta), cortezas (canela), semillas (anís, hinojo), hojas (laurel, tomillo), flores (clavo, orégano), estigmas de las flores (azafrán) raíces (jengibre) entre otras. Se han utilizado tanto por sus propiedades culinarias como terapéuticas.


Las especias y hierbas se utilizan como condimentos en la cocina ya que poseen aromas intensos y sabores particulares, por lo general muy pronunciados como el picante. Basta una pizca de especias para aderezar y dar el toque peculiar a nuestros guisos. Su uso en la cocina proporciona otras ventajas muy saludables como sustitutas de la sal, de la misma manera nos permiten utilizar menos grasas ya que nos ayuda a potenciar los aromas y sabor de los alimentos.


Dependiendo de sus aromas, distinguimos especias dulces como el anís, el hinojo o la vainilla que van bien para utilizarlos en postres, galletas y platos dulces; las básicas, como el tomillo, la nuez moscada, el cilantro, el perejil, la albahaca se utilizan en muchos platos como sopas, arroces, salsas; las ásperas como el laurel, el clavo, la pimienta negra se llevan bien con carnes o algún guisado de legumbres.

Es importante tomar en cuenta que las especias aportan sabores y características según sean procesadas. Algunas necesitan ser machacadas o molidas para liberar sus aceites naturales y aroma como la hierba limón, el clavo de olor, el anís estrellado y la canela; otras difieren su sabor si son frescas o secas. El jengibre, por ejemplo, se utiliza rallado para dar un sabor más penetrante, al igual que la nuez moscada. Otras potenciarán su aroma si tienen un ligero tostado.




Te invito a que pruebes diferentes especias y hierbas aromáticas en tus preparaciones para realzar su sabor y darle una bonita y apetitosa presentación.


¡Hasta pronto!


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